Definitivamente, me haces muy felíz.
martes, febrero 17, 2009
Definitivamente, me haces muy felíz.
y es tan triste...
martes, febrero 10, 2009
Pero ahora es demasiado tarde, él se ha ido.
Cada noche, lloro sola hasta dormirme, pensando:“¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué tiene que ser cada momento tan difícil?”
Tan difícil creer que… no todo está perdido esta noche, sólo dame otra oportunidad para hacerlo bien. Quizás no lo haga durante la noche.
No me iré a casa sin ti.
El sabor de su respiración, nunca lo superaré y los ruidos que me hacían mantenerme despierta.
El peso de las cosas que quedaron sin decirse, acumularon tanto que permanecen con nosotros cada día.
De todas las cosas que sentí y nunca mostré de verdad, quizás la peor es que te dejé marchar.
No debí dejarte marchar…
No me iré a casa sin ti
No me iré a casa sin ti
No me iré a casa sin ti
domingo, febrero 08, 2009
viernes, febrero 06, 2009

Ya nada es lo que era, nuevos paisajes, nuevas fronteras, delimitando mis gestos, mis costumbres. Otra lumbre iluminará mis versos, otros muertos mis soledades, otras felicidades mis fiestas, otras dudas mis certezas. Ya nada es lo que era. Me tendré que acostumbrar a esta fría soledad como un viejo con días contados a su enfermedad. Y nombrarte o esperarte en un café, y padecer otro principio, y volver a los sitios en que me has abandonado, y ser asesinada allí donde te amé. Ya sólo me queda la vacía pena del viajero que regresa. Estoy tan perdida, soy la asesina de tantas primaveras. Ya nada es lo que era, recorreré las aceras buscando una luz que me recuerde a ti.
Ya nada es lo que era...

Conozco una niña que llora mientras ríe. Que confunde el sabor salado de las lágrimas con la dulzura de un abrazo. Que cuando quiere sonreir se entristece. Que cuando quiere llorar, dice que ve el cielo color azul. Conozco una niña que ha aprendido a vivir con ello. Que una vez pidió ayuda, y no se la dieron. Que pasó tanto tiempo sola, que ya no sabe que a su lado, si quisiera, podría haber gente. Que intenta ayudar a otros, pero que no sabe ayudarse a ella misma. Y que no quiere que la ayuden. Conozco a una niña a la que una vez rompieron el corazón, y no supo arreglarlo. Que se pasea por el mundo con un remiendo en el pecho. Conozco una niña que no quiere que le den puntos, no sea que, al quitárselos, la herida siga abierta. Conozco un caracol que no lleva su casa a cuestas, porque no la encuentra. Que vagabundea perdido, desorientado, con una brújula estropeada en el bolsillo. Conozco un caracol sin caparazon, porque se la aplastaron sin darse cuenta. Conozco un caracol que por las noches tiene frío, pero que no tiene boca para pedir una manta. Conozco un caracol que un día, buscando su casa, encontró otros caracoles. Que pensó que le entenderían, pero a los que realmente cree no dio la oportunidad. Y ahora, mientras permanece entre ellos, se pregunta cómo alejarse sin hacer ruido. Sin echarles de menos. Que se pregunta si podrá terminar a tiempo la cáscara tanto tiempo trabajada. Que quisiera saber si, aunque incompleta, cuando esté solo le quitará el frío. Que mira hacia arriba preguntándose si alguna vez será lo suficientemente fuerte como para resistir los pisotones.

No puedes imaginar el dolor que siento, daría cualquier cosa para escuchar la mitad de tu respiro. Sé que aún sigues viviendo tu vida, después de la muerte. Cada paso que doy, cada movimiento que hago, cada simple día, cada vez que oro te estaré extrañando. Pensando en el día en cuando te fuiste, te estaré extrañando. Es algo difícil sin ti alrededor, hasta el día que nos encontremos de nuevo en mi corazón es donde yo te guardo .
Los recuerdos me dan la fuerza que necesito para proceder...








+039.jpg)



