miércoles, agosto 18, 2010


.. Cuando acabamos y te dormiste, yo permanecí despierta, escuchando el tic-tac del reloj de tu mesilla de noche y el viento, y comprendí que había llegado a casa, que estar en la cama contigo era mi hogar y que algo que había llegar a acercarse mucho en la oscuridad había desaparecido. Había sido desterrado. Sabría volver, de eso no me cabía la menor duda, pero no podía quedarse, y yo realmente podía dormirme. El corazón casi me estalló de gratitud. Creo que era la primera vez que experimentaba auténtica gratitud. Tendida junto a tí, las lágrimas me resvalaban por los lados de mi rostro y caian sobre la almohada. Te amaba entonces, te amo ahora y te he amado cada segundo transcurrido entre ambos puntos..."

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