Estimadísima señora coqueta: yo no tengo la culpa de que a usted se le halla ocurrido salir a comprar a las 8 de la mañana. No le voy a ceder el asiento, porque usted, con sus 80 años, esta de tacos y toda pintada, viniendo de comprar yerba, mientras yo toda despeinada, cansada y de zapatillas estoy comenzando mi día de estudiante de una universidad pública, donde voy a pasar horas esperando a profesores, caminando por pasillos rodeados de gente y quemándome la cabeza con cosas que no logro entender, cuando usted se dirige a su casa a tomar mates con biscochitos. Lo siento mucho, no soy parte de la juventud perdida, simplemente pienso que si usted puede caminar con tacos por el supermercado también puede viajar parada en el colectivo.
Querida madre: todos nos damos cuenta que su nene tiene 10 años. Aunque lo agarre a upa, aunque le pregunte en voz alta y lastimosa ''si está cansadito'', aunque se haga la que no puede mantener el equilibrio por el peso de su hijo no va a lograr mi lástima. Bájelo, y deje correr por el colectivo a su nene que asiste a 6to grado, déjelo intercambiar figuritas con sus compañeritos, porque yo no voy a permitir que lo haga mientras usted está sentada en MI asiento. Lo lamento, pero usted no fué madre para usar a su crio como bebe hasta los 15 años para que le den el lugar. Todos estamos cansados. Especialmente de gente como usted.
Gracias por su colaboración.
jueves, agosto 19, 2010
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