
Si hay algo que no termino de explicarme a mí misma, es porque tengo la facilidad de perdonar cien veces a una persona, pero en el instante que se revalza mi vaso no hay forma de hacerme cambiar de parecer. A partir de ese momento, y para siempre, me caes mal. Te ignoro. Borro tu número de celular, tu msn, tu facebook. Te cruzo y no te miro. No hay forma, podés regalarme el mundo, pero aunque quiera no lo puedo cambiar. Una relación de 18 años puede desaparecer en el instante que mi mente así lo decide y me impide mirarte nuevamente con ojos de simpatía. Soy blanco o negro. Sos todo o no sos nada.
Y aveces es una mierda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario