miércoles, agosto 18, 2010

Melancolía.


LLueve. Y no paro de pensar. Me muero de ganas de que vuelvas.
Me muero de ganas de que me pidas un caramelo desde la cama.
Me muero de ganas de escucharte silvando por la calle antes de que llegues a casa.
Me muero de ganas de tener 8 años, o 7, o 9 (no recuerdo) y esperarte en la vereda, llenándome de felicidad absoluta cuando te veía asomarte por la esquina, con tu traje negro y tu maletín.
Me muero de ganas de escucharte a la noche levantarte a tomar agua, aunque en su momento te odié por eso.
Me muero de ganas de verte entrar por la puerta y decir "BOINAS".
Me muero de ganas de irte a comprar cigarrillos.
Me muero de ganas de que me digas salame (aunque no sé bien si es un recuerdo que me inventé)
Me muero de ganas de juntar moras en la casa de la abuela.
Me muero de ganas de que sueltes el volante del peugeot, para que crea que ibamos a chocar (aunque siempre sabía que no)
Me muero de ganas de haberte abrazado una vez.
De haberte dicho te quiero.
De nunca haber dejado de decirte papá.
Me muero de ganas de haberte entendido, de haberte ayudado.
Me muero de ganas de encontrar hoy una respuesta, que alguien me diga que no te arrepentís, que estás mejor, que acá no eras felíz y ahora estás en paz.
Me muero de ganas de tener la certeza que no tenías nada más que hacer acá, y por eso decidiste irte.

Y lo que más me duele es saber que la familia cambió, que se cumplieron muchos de tus sueños. Hoy, a las 2 de la mañana, llorandote por millonésima vez después de más de 5 años... me muero de ganas de poder decirte que quizás, existía la posibilidad, si esperabas un poquito... de que hoy seas felíz.

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