Hay días que te levantas, con el primer aviso del despertador, ya que estabas despierta desde las 6:25 a.m. Te peinas, y tenés el pelo hermoso. Te vestís y la ropa te favorece muchísimo, te maquillás, te perfumas demás (porque estas de buen humor). Caminas por el barrio y las vecinas chusmas te dicen buen día. Llegas a la parada del colectivo, e instantaneamente lo vez doblar la esquina. Subís, y hay un asiento libre, al lado de la ventana. No hay tráfico. Llegas temprano a la facultad, tenés una clase interesante. Te reís, tomás café y disfrutas del ambiente. Te enorgulleces de ser alumna universitaria. Prometes empezar a estudiar ese día mismo, porque te gusta, porque queres, porque es tan interesante que tu parcial va a ser de 10. Salís temprano, hay sol, tenés todo el día por delante. Te vas para tu casa felíz, y pensas que hermoso es tener esos días donde un conjunto de cosas simples forman la perfección.
Pero a mi no me pasó hoy. Hoy fué todo lo contrario. Hoy dormí mal, hoy me aburrí, hoy aborrecí a la facultad y a todos sus alumnos, perdí colectivos, viaje incomoda, dormí siesta y me desperté más casada todavia, hubo humedad y se me manchó el sweter blanco. Mi mal humor es tal, que no tengo ganas de irme a dormir. Y terminé acá, retomando nuevamente algo que empezé un día que no recuerdo y no sé porque, y tratando de encontrarle algún hilo a todo lo que está acá plasmado. Hoy, en medio de mi mal humor y de mi mala suerte, empiezo de nuevo algo que espero no abandonar en los próximos días. Una cordial bienvenida para mí, que aparentemente, no soy la misma persona que 3 entradas atras.
miércoles, agosto 18, 2010
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